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El apego

El apego

07 Mayo 2024

La relación con los otros es un impulso biológico fundamental en los seres humanos. Desde el inicio de la vida, los bebés necesitan conectarse, comunicarse y sentirse protegidos con los adultos que los cuidan.

La primera relación entre un recién nacido y sus cuidadores principales, generalmente su madre/padre, se denomina apego. La principal función del apego es el cuidado del niño/a, para proporcionarle seguridad y así garantizar que se produce su desarrollo psicológico, emocional y social saludable.

Para que una relación de apego se desarrolle de forma apropiada, se deben cumplir varias condiciones. Los niños han de poder sentirse protegidos y queridos por sus cuidadores. Por lo tanto, es fundamental que los madres/padres provean de calma, protección y contención a sus hijos, generando relaciones predecibles y estables. Si se cumplen estas condiciones, se creará un apego seguro. El bebé va a poder desarrollar un sentido de seguridad que le permitirá explorar, crecer y adaptarse a las diversas circunstancias vitales que se le presenten.

Sin embargo, no siempre se dan estas condiciones ideales. A menudo ocurren disrupciones repetitivas a lo largo del tiempo en la relación de un niño/a con sus cuidadores, como pueden ser el abandono, las críticas, las humillaciones o los abusos físicos o emocionales, entre otros. En estos casos se genera lo que denominamos el vínculo o apego inseguro. El niño/a se acomoda a la negligencia y se adapta a esa situación para poder encajar o sobrevivir.

Dentro del apego inseguro existen cuatro tipos:

  • Apego ansioso-ambivalente: La característica de los cuidadores suele ser la inconsistencia y éstos suelen responder a las necesidades de los niños de manera imprevisible. Estos niños suelen tener miedo al abandono y suelen sacrificar su verdadero ser.
  • Apego evitativo: La característica de los cuidadores en este caso suele ser cierta frialdad. Suelen responder a las necesidades físicas de los niños, pero no a sus necesidades afectivas. Estos niños suelen temer la intimidad y suelen sacrificar sus emociones y sus propias necesidades.
  • Apego aislado: En este caso, los cuidadores suelen ser controladores y sobreprotectores. Los niños suelen tener miedo a ser invadidos y controlados y suelen crear una fachada social, manteniendo su verdadero ser en privado.
  • Apego desorganizado: En este tipo de apego nos encontramos con padres negligentes y castigadores. A menudo se suelen dar casos de abuso y violencia. Estos niños tienen miedo del abuso. Y normalmente viven vigilantes, se congelan y transponen sus  propias necesidades.

La manera en que se desarrolla el apego, tiene consecuencias en nuestra vida adulta, condicionando nuestra percepción del mundo, nuestra forma de relacionarnos con los demás o la manera que tenemos de gestionar y de expresar nuestras emociones.

 

Comprensión

Todas las personas tenemos la necesidad de sentirnos comprendidas. Cuando alguien externo es capaz de ver y validar nuestra experiencia en toda su plenitud y en sus diversas dimensiones (pensamiento, emoción, conducta…), nos sentimos plenamente aceptados.